Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir.
Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir. Cuando habla, lo hace con sabiduría; cuando instruye, lo hace con amor. (Proverbios 31:25-26) En un antiguo reino, rodeado de vastos campos y majestuosas montañas, vivía una mujer llamada Isabel. Isabel era conocida por su fortaleza y dignidad, cualidades que la hacían destacar en su comunidad. A pesar de las adversidades que enfrentaba, siempre mantenía una actitud serena y confiada, inspirando a todos a su alrededor. Un día, el reino fue amenazado por una terrible sequía. Los ríos se secaron, los cultivos murieron y la gente comenzó a perder la esperanza. El rey, desesperado por encontrar una solución, convocó a los sabios del reino, pero ninguno pudo ofrecer una respuesta. Fue entonces cuando Isabel, con su corazón lleno de fe, se presentó ante el rey. "Majestad," dijo Isabel con voz firme, "Dios nos ha dado la fuerza y la sabiduría para enfrentar cualquier desafío. Debemos confiar en Él y buscar su guía...